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Negligencia médica donde una sobredosis de anestesia instiga la muerte

Este es un impactante incidente de negligencia médica, donde un joven se somete a una operación de hernia regular y termina muerto, por razones que no están directamente relacionadas con la cirugía. Su médico le recomendó a este joven que atravesara la puerta para someterse a una operación de hernia, ya que era el mejor tratamiento para su afección. La persona accede a la cirugía y es admitida en un hospital de renombre en Nueva York. La cirugía se desarrolla sin complicaciones y se realiza de manera excelente.

Este es un impactante incidente de negligencia médica, donde un joven se somete a una operación de hernia regular y termina muerto, por razones que no están directamente relacionadas con la cirugía. Su médico le recomendó a este joven que atravesara la puerta para someterse a una operación de hernia, ya que era el mejor tratamiento para su afección. La persona accede a la cirugía y es admitida en un hospital de renombre en Nueva York. La cirugía se desarrolla sin complicaciones y se realiza de manera excelente.

¿Cómo acabó muerto el joven paciente?

Aunque la cirugía transcurrió sin complicaciones y el cirujano hizo un excelente trabajo, el paciente falleció. Posteriormente se descubrió que el anestesiólogo había administrado cantidades excesivas de anestesia durante la operación. Debido a esto, se produjo un problema grave y, al finalizar la cirugía, el anestesiólogo intentó despertar al paciente, pero no lo logró. Comenzó a administrarle medicamentos para controlar los efectos de la anestesia, pero no tuvo éxito.

Procedimiento de observación inadecuado

El joven paciente se encontraba extremadamente aturdido después de la cirugía. Esto es muy inusual para un procedimiento como este, ya que la cirugía requirió muy poco tiempo. Dado que la cirugía se realizó al final de la tarde, el anestesiólogo decidió dejarlo en observación durante la noche. Sin embargo, no le conectaron un electrocardiograma ni ningún otro dispositivo que alertara a las enfermeras de la estación de enfermería de que algo andaba muy mal.

La idea del anestesiólogo al observar al paciente era revisarlo una vez cada cuatro horas. Cuando el médico fue a revisarlo por primera vez tras ingresarlo a la sala de observación, el paciente ya estaba muerto. No respiraba ni tenía ritmo cardíaco. Los médicos intentaron reanimarlo, pero no tuvieron éxito y finalmente se confirmó su fallecimiento.

¿Cómo se reveló la negligencia médica?

Solo al realizarse la autopsia, se reveló por primera vez que este joven paciente había fallecido debido a una sobredosis masiva de anestesia. Además, las dosis de medicación administradas para contrarrestar los efectos de la anestesia fueron inadecuadas e insuficientes. Por último, el hospital tampoco mantuvo al paciente bajo observación adecuada cuando se le detectó un cansancio extremo y no estaba completamente consciente después de la cirugía. El hospital no conectó al paciente a ningún dispositivo que alertara al personal hospitalario de un paro cardíaco o respiratorio. No se conectó ningún dispositivo para monitorear sus signos vitales, y el anestesiólogo acudió a revisarlo cuatro horas después.

Este fue un caso evidente de negligencia médica, ya que el anestesiólogo no solo administró la dosis incorrecta de anestesia para la cirugía en cuestión, sino que además no pudo revertir los efectos de la alta dosis con medicamentos. Además, el hospital también tuvo la culpa, ya que no se siguió el procedimiento adecuado al mantener al paciente en observación.

Abogado de lesiones personales de la ciudad de Nueva York - Logotipo de la ley RMFW invertido

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